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Ante el riesgo de restricciones durante el invierno, CEGLA recomendó a las fábricas implementar sistemas de respaldo con GLP. La UIA advirtió que un nuevo shock energético podría golpear de lleno a la producción y a las pymes.
La preocupación por posibles cortes de gas durante el invierno encendió las alarmas en el sector industrial argentino. Frente a un escenario de creciente tensión energética, la Cámara Argentina de Gas Licuado de Petróleo (CEGLA) recomendó a las industrias avanzar con planes de contingencia basados en Gas Licuado de Petróleo (GLP) para evitar interrupciones en la producción.
La propuesta fue elevada a la Unión Industrial Argentina (UIA), que en las últimas semanas advirtió sobre la fragilidad del sistema energético y el impacto que podría generar un nuevo escenario de restricciones de gas natural, especialmente para las empresas con contratos interrumpibles.
El presidente de CEGLA, Pedro Cascales, aseguró que muchas industrias atraviesan una situación de «extrema vulnerabilidad» frente a la incertidumbre en el abastecimiento y planteó la necesidad de incorporar soluciones que permitan sostener la actividad aun en momentos críticos de demanda.
Entre las alternativas impulsadas por la entidad aparecen los sistemas de propano-aire (SNG), capaces de generar un combustible equivalente al gas natural sin modificar instalaciones industriales, y los quemadores duales, que permiten alternar automáticamente entre gas natural y GLP según disponibilidad y costos.
«El GLP aparece hoy como una solución competitiva, limpia y rápida de implementar», sostuvieron desde CEGLA. A diferencia de otros combustibles líquidos, el gas licuado permite almacenamiento propio dentro de las plantas industriales, lo que otorga mayor autonomía operativa y reduce la dependencia de la red de gas.
La advertencia llega en un contexto delicado para el sistema energético argentino. El Gobierno ya comenzó a aplicar restricciones preventivas sobre el consumo de GNC en el AMBA y crece la preocupación por la capacidad de abastecimiento durante los meses de mayor demanda residencial.
En paralelo, el mercado internacional del Gas Natural Licuado (GNL) enfrenta una fuerte volatilidad por la escalada del conflicto en Medio Oriente, una de las regiones más sensibles para la oferta global de hidrocarburos. Las tensiones geopolíticas generan presión sobre los precios internacionales y complican la planificación de importaciones energéticas.
En ese escenario, CEGLA destacó que Argentina cuenta con una ventaja estratégica: la disponibilidad local de GLP y los excedentes generados por el crecimiento de Vaca Muerta. Según la entidad, este recurso puede transformarse en un factor clave para amortiguar eventuales crisis de abastecimiento y sostener el funcionamiento industrial.
«La industria necesita previsibilidad energética. No se trata solamente de tarifas, sino de garantizar continuidad productiva», remarcaron desde la UIA, que viene reclamando medidas urgentes para evitar un impacto directo sobre las fábricas.
La central fabril alertó además que muchas empresas, especialmente las pymes, ya operan bajo fuerte presión por la caída del consumo, el aumento de costos, la competencia importada y la suba de la morosidad. En ese contexto, un nuevo problema energético podría profundizar la fragilidad del entramado productivo.
Durante su última reunión de Junta Directiva, la UIA insistió en la necesidad de garantizar suministro de gas a precios competitivos durante el invierno y pidió acelerar definiciones para evitar restricciones que afecten la actividad industrial.
Mientras tanto, el sector del GLP busca posicionarse como una alternativa de respaldo frente a la incertidumbre energética. Desde CEGLA aseguran que el objetivo es avanzar junto a la UIA en soluciones concretas que permitan fortalecer la seguridad energética de las industrias argentinas y reducir el riesgo de paradas productivas.
«Necesitamos avanzar hacia una mayor soberanía energética dentro de las fábricas y proteger el aparato productivo nacional», concluyó Cascales.
Fuente: El Economista
