Fuente: Naucher Global

Un nuevo informe de la sociedad de clasificación Lloyd’s Register sitúa al Gas Licuado del Petróleo (GLP) como una de las alternativas más maduras para acelerar la descarbonización del transporte marítimo, aunque advierte que su consolidación dependerá de la evolución tecnológica y normativa durante la próxima década. La transición energética del sector marítimo continúa abierta. Mientras combustibles como el hidrógeno, el amoníaco o el metanol concentran gran parte del debate sobre el futuro de la navegación comercial, el GLP comienza a consolidarse como una solución inmediata capaz de reducir emisiones sin exigir transformaciones radicales de la infraestructura existente.

Esta es una de las principales conclusiones del estudio elaborado por Lloyd’s Register en colaboración con la World Liquid Gas Association (WLGA), que analiza el potencial del GLP como combustible de transición para una industria sometida a una creciente presión regulatoria y financiera para disminuir su huella de carbono. A diferencia de otros combustibles considerados ¡verdes’, cuya producción e infraestructura todavía presentan importantes limitaciones, el GLP dispone de una cadena logística plenamente desarrollada. Más de 1.600 buques gaseros operan actualmente con este combustible y existen alrededor de un millar de terminales de almacenamiento y distribución repartidas por todo el mundo, lo que reduce considerablemente las barreras para su implantación.

Esta disponibilidad inmediata constituye uno de sus principales activos en un contexto en el que la Organización Marítima Internacional (OMI) y la normativa europea exigen reducciones progresivas de emisiones sin esperar a que las tecnologías del futuro alcancen la madurez comercial. Desde el punto de vista medioambiental, el GLP no puede considerarse un combustible de emisiones nulas. Sin embargo, ofrece mejoras significativas frente al fuelóleo pesado utilizado tradicionalmente por gran parte de la flota mundial.

Inversión limitada

Según el estudio, las emisiones de óxidos de azufre se reducen prácticamente en su totalidad, las partículas contaminantes disminuyen alrededor de un 90% y las emisiones de dióxido de carbono pueden rebajarse aproximadamente un 20%. Además, considerando todo el ciclo de vida del combustible, la reducción de Gases de Efecto Invernadero (GEO) puede alcanzar el 17% respecto al gasóleo marino. Estas cifras convierten al GLP en una opción especialmente atractiva para armadores que buscan cumplir las nuevas exigencias regulatorias sin asumir las elevadas inversiones que requieren otras alternativas energéticas.

Sin embargo, el crecimiento del GLP como combustible marítimo continúa condicionado por diversos obstáculos. La regulación internacional sobre operaciones de suministro, conocidas como ‘bunkering’, aún está en desarrollo y la oferta de motores, especialmente para determinadas aplicaciones, sigue siendo limitada. Estas carencias tecnológicas y normativas podrían ralentizar una expansión más amplia durante los próximos años.

Lloyd’s Register identifica una segunda etapa más relevante: el desarrollo del GLP renovable. Al ser químicamente idéntico al GLP convencional, este combustible puede utilizarse en las infraestructuras y motores actuales sin modificaciones significativas. Dependiendo del origen de la materia prima, sus emisiones podrían reducirse hasta en un 80%, lo que permitiría al sector avanzar hacia objetivos mucho más ambiciosos de neutralidad climática.

Respuesta inmediata

El informe evita presentar el GLP como la solución definitiva para la descarbonización marítima. Su principal fortaleza reside, precisamente, en ofrecer una respuesta inmediata mientras tecnologías como el hidrógeno o el amoníaco completan su desarrollo industrial y comercial. En un escenario marcado por la incertidumbre regulatoria, la presión sobre los costes y la necesidad de reducir emisiones sin comprometer la competitividad, el GLP emerge como una herramienta de transición pragmática. Su éxito, dependerá de la rapidez con la que evolucionen tanto la producción de combustibles renovables como los marcos regulatorios internacionales.

Fuente: Naucher Global