Fuente: Portafolio

Entre 15% y 20% del consumo industrial cambió de combustible y la empresa prevé otra migración en el cierre del año.

La industria colombiana se prepara para una nueva ola de sustitución de gas natural por gas licuado de petróleo (GLP), en medio de las dificultades que enfrentan las empresas para asegurar suministro y contener el costo del combustible.
Gaspaís estima que entre octubre y diciembre podría repetirse el movimiento registrado durante los primeros meses del año, cuando entre 15% y 20% de la demanda industrial de gas natural pasó a utilizar GLP.
Patricio Mura Escobar, gerente general del grupo GasPaís, señala que el comportamiento responde a una necesidad concreta de las compañías que requieren mantener sus operaciones de manera continua. “Nosotros creemos que en los primeros meses de este año, aproximadamente entre un 15 y un 20% de la demanda industrial de gas natural pasó a GLP. Eso es mucha cantidad de GLP. Y creemos que ahora, entre octubre, noviembre y diciembre, dado este contexto, debería haber una segunda ola de migración, del mismo porcentaje”, afirmó.
La diferencia entre ambos combustibles también está relacionada con la posibilidad de garantizar el abastecimiento. Mientras el gas natural que llega al país depende de una infraestructura de importación específica, el GLP puede ingresar por terminales portuarios y posteriormente movilizarse por carretera hacia los principales centros industriales.
Para las compañías que tienen procesos continuos, esa diferencia adquiere relevancia. “Desde la perspectiva de un industrial, tengo incertidumbre de si voy a tener gas o no y estoy rezando para que llueva por el efecto que se genera, y también porque el precio probablemente no sea competitivo”, explicó Mura.

Una primera migración que ya movió el mercado

El cambio no parte de cero. Durante el año anterior, algunas industrias comenzaron a buscar alternativas ante un escenario en el que el suministro de gas natural dejó de ofrecer las condiciones que requerían para operar.
Uno de los casos mencionados por Gaspaís es el de la empresa Ramo, compañía que decidió migrar al GLP en enero de 2025. Según Mura, la empresa enfrentó un escenario en el que el precio del gas natural pasó de alrededor de nueve o 10 dólares por millón de BTU a cerca de 20 dólares.
“Ellos están conectados al ducto de gas natural y tomaron la decisión en enero del año pasado de migrar al GLP de Gaspaís. Hoy día nosotros seguimos con un contrato con ellos y el suministro ha estado en perfecto estado”, señaló.
La empresa también identificó casos en el Valle del Cauca, entre ellos compañías dedicadas al reciclaje y transformación de cartón. Mura explicó que algunas de estas industrias necesitan mantener bajo control sus costos porque parte de su producción se destina a mercados internacionales.
En ese escenario, el precio se convirtió en otro elemento para decidir el cambio. “Hoy nosotros, contra algunas ofertas del gas natural, tenemos un GLP que puede estar entre un 15 y un 20% más barato”, aseguró el gerente.
La expectativa de la compañía es que la combinación entre disponibilidad y precio impulse nuevas decisiones empresariales durante los últimos meses del año. Para las industrias, el cambio no implica únicamente buscar un combustible alternativo, sino encontrar una fuente que pueda llegar de manera continua a sus plantas.
El mercado de GLP también ha tenido que responder a ese aumento. Según los datos entregados por Mura, en septiembre de 2025 se comercializaron cerca de 64.000 toneladas de GLP en Colombia, mientras que posteriormente el mercado alcanzó alrededor de 83.000 toneladas.
Mura indicó que ese crecimiento equivale a cerca de 35% en las ventas de GLP. Al mismo tiempo, las importaciones aumentaron con mayor velocidad debido a la menor disponibilidad de producto nacional.

Más GLP importado y nuevas capacidades

La estructura de abastecimiento del GLP es diferente a la del gas natural. En el caso del primero, el producto importado puede descargarse directamente desde los barcos en terminales especializados, almacenarse y luego transportarse en camiones hacia las zonas de consumo.
En la entrevista, Mura explicó que actualmente alrededor de 70% del GLP utilizado en Colombia es importado y 30% corresponde a producción nacional. La situación contrasta con la del gas natural, donde, según las cifras entregadas, cerca de 30% corresponde a importaciones y 70% proviene de producción nacional.
La menor producción local de GLP también está relacionada con la producción de gas natural. El GLP se obtiene, entre otros procesos, de los líquidos asociados a la extracción de gas. Por eso, cuando los campos producen menos gas y también disminuye el contenido de líquidos, se reduce la disponibilidad doméstica de GLP.
“Mientras más gas natural se produce, más GLP se produce. Y en Colombia, como el pozo de Cusiana está cada vez más agotado, produce menos líquidos. Por eso nos están entregando menos”, explicó Mura.
Para atender el crecimiento de las importaciones, la infraestructura portuaria también comenzó a ampliarse. Según el ejecutivo, Okianos, uno de los terminales utilizados para la importación de GLP, triplicó su capacidad de recepción en menos de un año.
A esta operación se sumó una solución desarrollada en Puerto Bahía, mientras que Plexa mantiene otra infraestructura de importación en la misma zona portuaria. En este último caso, se incorporaron unidades flotantes de almacenamiento, una alternativa que permite reducir los tiempos frente a la construcción de tanques en tierra.
“Estos tanques de GLP en tierra pueden demorarse entre seis y 12 meses en construirse, importarse, anclarse, hacer la obra civil y obtener los permisos. Aquí ellos fueron muy rápidos porque pusieron estas unidades flotantes de almacenamiento”, explicó.
La infraestructura permite que los barcos que transportan GLP descarguen el producto directamente en estas unidades de almacenamiento, desde donde posteriormente se distribuye.

Gaspaís amplía su logística para la segunda ola

La expectativa de una nueva migración industrial también llevó a Gaspaís a reforzar su cadena de abastecimiento. La compañía aseguró contratos de suministro con proveedores de Estados Unidos y Trinidad y Tobago, con el objetivo de contar con molécula suficiente para atender tanto la demanda actual como nuevos clientes.
“Tenemos asegurado para el próximo año GLP para la demanda actual y para una demanda que creemos que va a ser creciente para nuevos clientes”, dijo Mura.
La empresa también aseguró acuerdos con tres puertos para garantizar la descarga y aumentó alrededor de 43% su flota de camiones mediante contratos con terceros.
La logística es especialmente relevante porque, a diferencia del gas natural, el GLP no cuenta con una red nacional de gasoductos para llegar directamente a las plantas industriales. Una vez descargado en la costa Caribe, debe trasladarse por carretera hacia regiones como el Valle del Cauca, Antioquia y el sector industrial de Bogotá.
“Recuerda que el gas natural tiene un ducto que baja desde Cartagena y el ducto de TGI. El GLP no tiene ducto. Todo esto va por tierra, en camiones cisterna que llevamos nosotros”, señaló.
Ese esquema es el que deberá responder si se concreta la segunda ola de migración prevista para los últimos tres meses del año. En la primera etapa, la sustitución permitió que Gaspaís duplicara sus ventas en el segmento industrial. Para el nuevo escenario, la compañía estima que podría volver a duplicar ese nivel.
La nueva demanda, además, ya no estaría concentrada únicamente en empresas que buscan reducir costos. También incluye industrias que requieren asegurar el combustible necesario para mantener sus procesos productivos ante las dificultades de suministro del gas natural.
“Sobre todo, clientes que necesitaban asegurar un suministro continuo y que alguna empresa les diera esa garantía y un precio competitivo”, sostuvo Mura.
Fuente: Portafolio