Fuente: InfoBAE
En varias estaciones de servicio de Perú, los precios de los combustibles registraron aumentos de entre cuatro y siete soles y llevaron a parte de los conductores a buscar el gas licuado de petróleo (GLP) como una opción para reducir el gasto diario. La gasolina premium llegó a cotizar hasta 24,5 soles por galón en surtidores privados, mientras que el GLP alcanzó los 7,19 soles.
La diferencia entre ambos combustibles modificó la dinámica en los puntos de venta. Las estaciones con tarifas más bajas para el gas concentraron filas de vehículos, entre ellos taxis, mototaxis y automóviles particulares. Los usuarios reconocieron que el GLP también aumentó, aunque señalaron que conserva una distancia de precio que permite contener parte del impacto sobre los ingresos.
“Gas es la alternativa”, afirmó uno de los conductores mientras esperaba para abastecer su vehículo. Otro usuario resumió la preocupación que atraviesa a quienes dependen del transporte para trabajar: “No alcanza ya la plata, no alcanza para nada”. El encarecimiento afecta tanto a quienes utilizan el auto para sus traslados como a quienes tienen en el vehículo su principal fuente de ingresos.
La gasolina premium llegó a 24,5 soles y el GLP concentró las filas
La variación de precios se observó en distintos establecimientos. En una estación de Petroperú, la gasolina premium se ofrecía a 22,49 soles por galón. En otras estaciones privadas, el valor oscilaba entre 22,9 y 24,5 soles, según el punto de venta y la marca comercial. La brecha confirma que el costo final para el consumidor depende de la zona y del proveedor.
El GLP se comercializaba a 7,19 soles por galón en una de las estaciones consultadas. Aunque ese precio también representa un incremento frente a períodos anteriores, los conductores lo consideran una alternativa frente a la gasolina regular y premium. La búsqueda de combustibles más baratos se hizo visible en las colas formadas en locales que mantienen precios por debajo de otros surtidores cercanos.
La decisión de cambiar de combustible responde a un cálculo cotidiano. Para los conductores que recorren largas distancias, una diferencia de varios soles por galón puede alterar el presupuesto de una jornada. El gasto se traslada, además, a los hogares que deben afrontar tarifas más altas de transporte público, fletes, reparto de mercadería y otros servicios vinculados al uso de vehículos.
El especialista en hidrocarburos Pedro Gamio atribuyó parte de la presión sobre los precios a la tensión internacional, en particular a la guerra en Medio Oriente. Según explicó, el escenario también está condicionado por una menor capacidad mundial de refinación y por la posibilidad de que Estados Unidos limite sus exportaciones de combustibles, una alternativa que había sido mencionada en septiembre.
“El galón de diésel estaba 12 soles en marzo y hoy estaba casi los 30 soles. Estamos en una situación muy complicada”, sostuvo Gamio. El especialista advirtió que los efectos del aumento recaen con mayor fuerza sobre los sectores que tienen menos margen para absorber el alza de la energía, entre ellos transportistas, pequeños comerciantes y familias con ingresos reducidos.
La guerra en Medio Oriente y la dependencia de importaciones elevan la presión
La evolución del mercado internacional del petróleo y de los derivados incide sobre los precios internos debido a la dependencia de las importaciones. Los conflictos geopolíticos pueden alterar el transporte marítimo, elevar los costos de los seguros y restringir la disponibilidad de productos refinados. Esos factores se reflejan en los valores que pagan los distribuidores antes de trasladar parte de la suba a los consumidores.
Los propios conductores asociaron el incremento local con esa dependencia externa. “Nosotros tenemos gas, pero lo importamos”, comentó uno de ellos al referirse a la exposición del mercado peruano a las variaciones internacionales. La percepción entre los usuarios es que la disponibilidad de recursos energéticos no elimina la vulnerabilidad frente a los precios globales ni frente a las decisiones de los grandes países exportadores.
La subida de los combustibles se suma a la preocupación por los eventuales efectos del fenómeno de El Niño sobre el consumo y el transporte. Los usuarios consultados temen que las lluvias, los daños en rutas o los problemas logísticos puedan encarecer aún más el traslado de alimentos y bienes esenciales. Un aumento en esos costos podría tener consecuencias directas sobre los precios que enfrentan las familias.
Gamio señaló que el Gobierno evaluaba medidas de apoyo, entre ellas la entrega de bonos para los sectores afectados. Sin embargo, pidió precisar qué grupos accederían a esa ayuda, cuáles serían los requisitos y de qué manera se distribuirían los recursos. Hasta el momento, no se había anunciado oficialmente un bono destinado a compensar el aumento de los costos energéticos.
También se afirmó que el Gobierno anunció 500.000 millones de soles para inversiones destinadas a los combustibles. No se detallaron el origen de esos recursos, el plazo de ejecución ni los proyectos que recibirían financiamiento. Esas definiciones serán determinantes para establecer si las medidas pueden amortiguar la suba de precios que ya modificó las decisiones de abastecimiento de miles de conductores.
Fuente: InfoBAE
