Fuente: ESDIARIO

La movilidad vive uno de los momentos de mayor transformación de las últimas décadas. Mientras el coche eléctrico continúa ganando terreno y las tecnologías híbridas se consolidan, existe una alternativa que lleva décadas en el mercado y que, lejos de desaparecer, mantiene una sólida base de usuarios: el Gas Licuado del Petróleo (GLP).

La continua volatilidad de los precios de los carburantes tradicionales ha vuelto a poner el foco sobre esta tecnología, capaz de reducir de forma significativa el coste de utilización respecto a un vehículo de gasolina convencional. A ello se suma la posibilidad de acceder a las ventajas de la etiqueta ECO de la DGT, un aspecto cada vez más relevante en las grandes ciudades españolas.

No se trata de una tecnología experimental. Más de 28 millones de vehículos circulan actualmente por todo el mundo utilizando GLP y España dispone ya de una red superior a las 900 estaciones de servicio donde es posible repostar este combustible, una cobertura suficiente para un uso cotidiano sin grandes limitaciones.

Ahorro, autonomía y etiqueta ECO

El principal argumento del GLP sigue siendo económico. Aunque el consumo suele ser ligeramente superior al de la gasolina debido a su menor poder energético, el precio en surtidor continúa siendo considerablemente inferior, lo que permite reducir el coste por kilómetro recorrido.

A ello se añade otra ventaja poco habitual en otras tecnologías alternativas: la autonomía. Los vehículos bifuel incorporan dos depósitos independientes, uno de gasolina y otro de GLP, permitiendo recorrer alrededor de 1.500 kilómetros sin necesidad de repostar en algunos modelos.

El funcionamiento también resulta transparente para el conductor. Cuando se agota el depósito de GLP, el sistema cambia automáticamente a gasolina sin intervención del usuario, manteniendo la marcha con total normalidad. En cualquier momento también puede seleccionarse manualmente el combustible deseado.

Desde el punto de vista medioambiental, el GLP presenta igualmente ventajas frente a la gasolina tradicional. Reduce aproximadamente un 9% las emisiones de CO₂ respecto a motores equivalentes de gasolina y disminuye las emisiones contaminantes locales, razones por las que estos vehículos disfrutan de la etiqueta ECO.

Renault lidera claramente esta tecnología en Europa

Si hay un fabricante que continúa apostando decididamente por esta solución es el grupo Renault. De hecho, nueve de cada diez vehículos de GLP que actualmente se comercializan en Europa pertenecen a alguna de sus marcas, Renault y Dacia, lo que refleja el liderazgo absoluto del fabricante francés en este segmento.

Su estrategia pasa por actualizar esta tecnología en lugar de limitarse a mantenerla. La nueva generación de motores Eco-G incrementa notablemente sus prestaciones respecto a la anterior, alcanzando los 120 CV y 200 Nm de par gracias a un nuevo propulsor turbo de tres cilindros y 1,2 litros adaptado específicamente para funcionar con gasolina y GLP.

Esta evolución no busca únicamente reducir costes de utilización, sino ofrecer un comportamiento dinámico comparable al de los motores de gasolina actuales.

Más prestaciones y, por primera vez, cambio automático

Una de las novedades más relevantes llega con el Renault Clio Eco-G 120, que incorpora por primera vez una caja automática de doble embrague asociada a un motor GLP.

Hasta ahora, la mayoría de vehículos alimentados por este combustible estaban ligados a transmisiones manuales, lo que limitaba su atractivo para parte del mercado. La llegada de la caja EDC acerca esta tecnología a un público más amplio, especialmente usuarios urbanos y profesionales que priorizan el confort de conducción.

Además del incremento de potencia —20 CV más que la generación anterior—, el nuevo conjunto mejora también el par motor en 30 Nm, ofreciendo unas prestaciones más acordes con las exigencias actuales.

El consumo homologado parte de 6,5 litros cada 100 kilómetros cuando funciona con GLP, mientras que la autonomía conjunta alcanza aproximadamente los 1.450 kilómetros gracias a un depósito de GLP cuya capacidad aumenta hasta los 50 litros.

El segmento C también incorpora el GLP

La ofensiva del fabricante francés no se limita a los utilitarios. El nuevo motor Eco-G 120 también llega al Renault Symbioz, incorporando esta alternativa al competitivo segmento C de los SUV compactos.

Con depósitos independientes de 48 litros de gasolina y 50 litros de GLP, el modelo puede alcanzar hasta 1.500 kilómetros de autonomía combinada, una cifra difícil de encontrar incluso entre numerosos híbridos.

Su posicionamiento pretende ofrecer una opción intermedia para quienes no desean asumir el coste de adquisición de un vehículo electrificado pero sí buscan reducir el gasto diario en combustible y acceder a las ventajas regulatorias de la etiqueta ECO.

Una alternativa que mantiene su espacio

Aunque el protagonismo mediático lo acaparan actualmente los vehículos eléctricos y los híbridos enchufables, el GLP continúa ocupando un espacio propio dentro del mercado.

No es la solución ideal para todos los conductores. La disponibilidad de estaciones de servicio sigue siendo inferior a la de la gasolina o el diésel y la oferta de modelos es mucho más limitada. Sin embargo, para quienes realizan muchos kilómetros al año, buscan reducir costes de utilización sin modificar sus hábitos de conducción y necesitan una elevada autonomía, sigue siendo una de las opciones más equilibradas.

La fuerte apuesta de Renault demuestra además que todavía existe demanda para una tecnología madura, fiable y capaz de ofrecer un ahorro tangible en un contexto donde llenar el depósito continúa suponiendo uno de los principales gastos para millones de automovilistas.

Fuente: ESDIARIO