El proyecto mostró resultados relevantes en caracterización de materias primas, eficiencia del proceso y articulación entre academia, sector público y empresas, en línea con los desafíos de la transición energética.
Transformar residuos en energía limpia es uno de los desafíos clave para avanzar hacia la carbono neutralidad. En ese contexto, la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) realizó la ceremonia de cierre del proyecto IT23I0053, iniciativa que permitió desarrollar un prototipo avanzado para la producción de gas licuado renovable (rGLP) a partir de aceites residuales de fritura, mediante procesos termoquímicos optimizados.
El proyecto fue ejecutado por la UCSC con financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), y contó con la participación de las empresas Gasco GLP y Covemar, dando continuidad a una línea de investigación previa orientada a escalar soluciones tecnológicas con potencial de aplicación industrial y, se inserta en los esfuerzos nacionales por diversificar la matriz energética y reducir emisiones en sectores difíciles de electrificar.
Hubo una ceremonia de cierre de este proyecto que contó en su momento, con la participación de autoridades universitarias, representantes del sector público, académico y productivo, entre ellos el vicerrector de Vinculación con el Medio de la UCSC, Andrés Varela; el seremi de Energía del Biobío, Danilo Ulloa; la directora del proyecto y directora Alterna del Centro de Energía, Dra. Laura Azócar; y el director Alterno del proyecto, Dr. René Cabezas; además del representante de Gasco GLP, Juan Andrés Méndez; y Patricio Pradenas, en representación de Covemar.
Varela, destacó el valor estratégico de este tipo de investigaciones para el desarrollo del país y el rol de la Universidad en diálogo permanente con su entorno. “Nuestra universidad está muy contenta de presentar los resultados de este proyecto. Se cierra una etapa de financiamiento, pero las ideas y las inquietudes de los investigadores siguen creciendo. Desde la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio nos interesa especialmente este trabajo y agradecemos a los socios externos, porque una universidad sin entorno, sin sociedad civil, pierde su razón de ser”, señaló.
Nuevas opciones para diversificar la matriz energética
Por su parte, Danilo Ulloa, subrayó que: “Esta iniciativa representa un paso significativo en la búsqueda de soluciones energéticas más limpias y sostenibles. Destacó el compromiso y la colaboración de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, de ANID y de las empresas Covemar y Gasco, que han unido capacidades para transformar residuos en energía, aportando a la economía circular y a la transición energética que Chile necesita”, afirmó.
Asimismo, valoró que la investigación incorpore desde la optimización de procesos termoquímicos hasta el desarrollo de catalizadores y sistemas de separación, abriendo nuevas oportunidades para diversificar la matriz energética con un enfoque sustentable.
Uno de los resultados más relevantes del proyecto estuvo asociado a la caracterización de las materias primas utilizadas en el proceso. A partir de estudios detallados sobre aceites residuales de fritura, el equipo de investigación determinó que es posible utilizar aceites con altos niveles de acidez, los cuales habitualmente no pueden ser exportados ni valorizados por vías tradicionales.
Este hallazgo abre la posibilidad de dar una segunda vida a todo tipo de aceites residuales, independientemente de su calidad inicial, ampliando significativamente el potencial de abastecimiento para la producción de gas licuado renovable y fortaleciendo el enfoque de economía circular del proyecto.
La investigación
La Dra. Laura Azócar, explicó que la iniciativa permitió avanzar desde la investigación básica hacia una etapa más integrada y cercana a la aplicación real. “Este trabajo no fue desarrollado solo por la Universidad, sino con el apoyo activo de empresas como Gasco, interesada en el desarrollo de este producto, y Covemar, que nos acogió para realizar la investigación. En términos simples, lo que buscamos con este proyecto fue desarrollar un prototipo avanzado para producir un gas similar al que usamos cotidianamente, pero a partir de una fuente renovable y no fósil”, indicó.
La académica detalló que el proceso se basa en la optimización de la pirólisis, una tecnología termoquímica que permite transformar aceites residuales en biopropano.
“Integramos varias líneas de trabajo: la optimización del carboxilato, una especie de ‘jabón’ que se obtiene a partir de los aceites; el desarrollo de nanocatalizadores para mejorar los rendimientos de reacción; y la implementación de sistemas de separación por membranas para purificar el gas obtenido. Finalmente, logramos integrar estos componentes en un prototipo funcional, con resultados que fueron exitosos y que aún presentan desafíos interesantes para seguir avanzando”, señaló.
Desde el sector productivo, representantes de las empresas asociadas valoraron el trabajo colaborativo con la universidad y el potencial del proyecto para aportar soluciones concretas a la transición energética.
La jornada incluyó el panel de conversación titulado “Rol de los procesos termoquímicos en la descarbonización de la matriz energética: proyecciones y desafíos”, instancia que permitió profundizar en los desafíos tecnológicos y regulatorios asociados a los biocombustibles avanzados.
