Ssangyong Tivoli GLP: 3 euros de ahorro cada 100 km

El GLP o gas licuado de petróleo es un combustible cada vez más popular en España. La oferta de modelos que funcionan con este gas aumenta día a día y sus ventajas son incuestionables (os las explicamos más detalladamente en este reportaje) pero en esta ocasión queríamos saber cuánto puede ahorrarse con un coche de GLP. Para ello hemos hecho una prueba con un Ssangyong Tivoli GLP con el que hicimos un mismo recorrido en gas y en gasolina para ver qué costaba hacerlo con cada uno de ellos.

Además de investigar sobre las ventajas cuantitativas del GLP, esta prueba nos sirvió también para conocer algo más a fondo al Ssangyong Tivoli, un modelo del segmento B SUV, el que más crece en nuestro mercado, que recientemente ha incorporado algunos extras a su equipamiento, sobre todo en el apartado de las ayudas a la conducción. La versión disponible con GLP del Tivoli monta un motor de gasolina de 1,6 litros y 128 CVy es de tracción delantera.

Antes de entrar en materia, recordar algunos de los datos que definen el estado actual del GLP en España. En nuestro país se vendieron en 2018 unas 18.000 unidades de modelos de GLP lo que supone un incremento de un 500% respecto a 2017. Hablamos de coches nuevos ofrecidos por las marcas y no incluimos las conversiones realizadas por particulares una vez adquirido el coche. En España hay, en la actualidad, unos 60.000 coches de GLP en circulación.

Repostar autogás o GLP es igual de fácil que llenar el depósito de gasolina con la ventaja que, al estar presurizado, no hay riesgo de mancharse o de desborde.

Para repostar estos vehículos existen unas 600 estaciones de servicio, de ellas 111 en Catalunya, 92 en Andalucía y 71 en Madrid, las comunidades con más infraestructura mientras que en sólo hay 4 en La Rioja y 8 en Extremadura. Seis marcas venden a particulares vehículos adaptados para usar GLP: Citroën, Dacia, Fiat, Opel, Ssangyong y Subaru. Algunas montan estos sistemas en fábrica mientras que otras lo añaden antes de su venta en España y es el importador quién se encarga del trabajo. En todos los casos conservan la garantía del fabricante, algo que se pierde si se realiza la transformación a posteriori una vez matriculado el coche y por cuenta del comprador.

La etiqueta ECO de la DGT es una de las ventajas de los coches de GLP, que, cuando usan este combustible, contaminan menos que los de gasolina.

Otra de las grandes ventajas del GLP es la adopción de la etiqueta ECO que permite el acceso a las zonas de baja contaminación como, por ejemplo, el centro de Madrid. Es bien sabido que el GLP contamina menos que la gasolina y, por lo tanto, los coches de gas -también sucede con los de GNC- disfrutan de esta ventaja, nada despreciable para aquellas personas que vivan en estas zonas restringidas o deban acudir a ellas a trabajar o por cualquier otro motivo de manera reiterada.La idea de esta prueba es muy simple y es válida para cualquier coche de GLP. Si el coche tiene un consumo inferior al de nuestro Tivoli, el ahorro será menor y si es mayor, también lo será el ahorro, pero lo que buscamos es saber qué diferencia real de precio (que no de consumo) hay entre usar un coche bifuel alimentado por gasolina o con GLP.

Los tubos del lado izquierdo de la imagen y los nuevos inyectores para el gas destacan bajo el capó. La instalación encaja perfectamente en el Tivoli ya que Ssangyong ha colaborado en su diseño.

Antes de empezar, os detallo las diferencias entre este Tivoli y otro cualquiera. Bajo el capó encontramos un entramado de tubos para la alimentación del motor (el gas tiene un circuito propio). La sensación es que todo está muy bien colocado y presenta un aspecto robusto y cuidado. La empresa Ircongas es la que se encarga de la instalación pero el sistema ha sido co-desarrollado en Polonia por el proveedor del mismo y la propia Ssangyong lo que garantiza que se trata de un dispositivo hecho a medida para este coche.

Bajo la trampilla del depósito de gasolina conviven la habitual entrada de este combustible con el conector para la carga de gas licuado.

Bajo la trampilla de carga del carburante encontramos la tradicional boquilla de llenado de la gasolina y, al lado, la del gas. El respostaje se realiza en bombas similares a las de gasolina y el boquerel queda bloqueado al cargar ya que la carga se realiza bajo presión para mantener el gas en forma líquida. Bajo el doble piso del maletero encontramos el depósito, de unos 40 litros y forma toroidal. Encaja en el hueco de la rueda de repuesto -por supuesto nos quedamos sin ella y el coche lleva un kit de reparación de pinchazos- y tiene esta forma para mantener en su interior la presión necesaria para licuar el gas.

Este interruptor en la consola permite cambiar de gas a gasolina y nos ofrece una vista del gas restante en el depósito.

Finalmente, dentro del habitáculo, junto a la palanca del cambio, encontramos un interruptor que nos permite elegir con que combustible circular. El Tivoli arranca desde frío usando gasolina aunque el interruptor esté situado en la posición gas. Luego, al adquirir cierta temperatura pasa a gas automáticamente si así lo hemos seleccionado. En caso contrario, funciona con gasolina. Este mismo interruptor tiene un testigo de la capacidad del depósito del gas. Si agotamos el mismo, el coche pasa automáticamente a circular con gasolina.

Empezamos la prueba

Lo primero que hicimos fue llenar el depósito de GLP ya que el de gasolina estaba casi lleno. Para la prueba elegimos un recorrido mixto autopista-carretera con algo de ciudad para completar dos viajes de 300 kilómetros en el mismo recorrido. El primero lo hicimos en GLP. Repostamos con el motor ya caliente y eso nos permitió cubrir todo el recorrido en GLP.

Cuando funciona con GLP, el Tivoli es más silencioso pero recupera peor, sobre todo en marchas largas.

Desde Terrassa, ciudad de 200.000 habitantes con 3 estaciones de GLP operativas, salimos hacia Manresa por una autopista de orografía montañosa. Luego enfilamos hacia Lleida por el Eix Transversal, una autopista que corta la comunidad catalana a media altura y, desde allí, descendimos hasta Tarragona por la nacional 240. Terminamos en Salou donde hicimos un pequeño recorrido urbanopara cuadrar los 300 Km y repostamos.La vuelta la hicimos por las mismas carreteras en sentido contrario, con la misma conducción, respetando siempre la velocidad máxima de las vías (aplicando ya el 90 de tope en carretera), sin realizar una conducción pretendidamente ahorradora y con una única persona a bordo salvo en los instantes en que grabamos el video desde el interior del coche (repetimos el mismo kilometraje con dos personas a bordo en ambos recorridos).

Este Ssangyong tiene un excelente comportamiento dinámico. Resulta confortable en carretera y tiene más aplomo que otros modelos de su mismo segmento.

El coche empleado fue un Ssangyong Tivoli 1.6 con motor de gasolina de 128 CV adaptado para el uso de GLP. El coche llega de Corea sin la instalación que se realiza en España antes de la entrega al cliente. La empresa Ircongas radicada en la comunidad de Madrid se encarga de ello. El precio extra de la transformación es de 1.750 euros y el Tivoli mantiene la garantía original de fábrica de 5 años o 100.000 km.Nuestra unidad del Tivoli disponía de acabado Limited, muy completo con, entre otros elementos, equipo de infoentretenimiento con pantalla de 8 pulgadas y ayudas a la conducción. Dispone, por ejemplo, de aviso de cambio de carril, control de crucero adaptativo, asistente a la frenada de emergencia y aviso de posible colisión, todo ello de serie.

En marcha, las ventajas del GLP también se notan. Por ejemplo, el coche es claramente menos ruidoso cuando funciona con gas. Hace menos ruido y el funcionamiento es muy suave. Por el contrario, con GLP acelera menos, lo que se nota en aceleraciones fuertes o en recuperaciones, sobre todo en repechos de autopista, donde parece tener menos par y obliga a bajar una marcha para mantener la velocidad, algo que en gasolina no sucede.

La carrocería del Tivoli ofrece una notable amplitud interior y un maletero de buena capacidad afectado, eso sí, por la presencia del depósito de gas, que elimina la rueda de repuesto.

Una vez alcanzados los 300 kilómetros, muy cerca de la gasolinera de repostaje, pasamos a gasolina para no gastar más gas y tener la cifra exacta de gasto en esos 300 km y repostamos de nuevo. El coche nos dio un consumo real de 9,2 litros de GLP a los 100 km y mantenía gas en el depósito para hacer otros 100 kilómetros, aproximadamente. En la gasolinera cargamos hasta que el surtidor se paró 27,60 litros. Precio: a 0,666 el litro, 18,38 euros, o sea, 6,13 cada 100 km.En la vuelta, el Tivoli marcó un consumo medio de 7,1 litros/100 km y anunciaba una autonomía de 381 kilómetros en el ordenador de abordo que lee el consumo de gasolina pero no el de gas. Si sumamos los 600 hechos, los 100 más o menos restantes de GLP y estos 381 nos vamos a casi 1.100 km de autonomía global, algo a lo que no llega, ni por asomo, ningún coche de su segmento que use un único combustible. Otra ventaja de los bi-fuel ya que el GLP añade autonomía al no modificarse el depósito de gasolina original.

A la hora de pasar por caja, pagamos 27,41 euros por 23,05 litros de gasolina 95 (perdón, de E10) lo que significa que el Tivoli gastó en realidad 7,7 litros/100 km o lo que es lo mismo, 9,13 euros cada 100 km.

De 9 a 6 euros cada 100 km

En nuestra prueba, usar GLP equivalió a ahorrar un 33%. Para hacer 100 kilómetros, el Tivoli necesita 6 euros de GLP o 9 de gasolina.

Redondeando: Para hacer 100 km, el Tivoli necesita 6 euros de GLP o 9 de gasolina. Eso significa que el ahorro, si solo usamos GLP, es de 3 euros cada 100 kilómetros, es decir, 300 cada 10.000 y 3.000 cada 100.000. Teniendo en cuenta que la conversión vale 1.750 euros, en unos 60.000 km de uso de GLP tendremos el coche amortizado. Ojo, con el precio actual de la gasolina, que pagamos a 1,189 euros. Al tener un tipo impositivo fijo decidido por la Unión Europea, el precio del GLP no sólo es más barato que el de la gasolina, sino que también es más estable y se mueve entre 0,65 y 0,80 euros el litro. Evidentemente, cuanto más cara esté la gasolina, más ventajoso será usar GLP.Por cierto, el Tivoli que usamos, en acabado Limited y con la conversión para GLP ya hecha, cuesta, con descuento y financiación de la marca, 19.690 euros, aunque en el más modesto acabado Line cuesta 13.850 euros que es el precio de acceso a la gama GLP de este modelo. Para descubrir cómo es el Tivoli, os dejamos este enlace a la prueba en video que realizó en su momento nuestro compañero Néstor Abarca. Hay que tener en cuenta, además, que el Tivoli que probamos en su día no llevaba las ayudas a la conducción de nuestra unidad. En esta otra prueba en este enlace encontraréis la prueba de la versión diésel con las ayudas a la conducción.

Fonte: https://www.coches.net/videos/ssangyong-tivoli-glp