Perú, alternativa para el gas boliviano

Bolivia viene exportando dos tercios de su producción de gas a Argentina y Brasil, y como consecuencia de ello, la economía crece sostenidamente y se ve un país estable.

Sin embargo, hoy enfrentamos nuevos escenarios; un contexto de competencia frente a las reservas en Vaca Muerta, Argentina y al viraje de Brasil hacia la autosuficiencia con los yacimientos del Pre-sal.

Argentina ha mejorado su producción de combustibles fósiles y en dos años no necesitará del gas natural proveniente de proveedores externos o reducirá su demanda.

En lo que se refiere a Brasil, se ha iniciado una reforma del sector petrolero que amplía la participación de los privados, lo que impulsa una mayor producción de hidrocarburos y, quizásm una menor dependencia del gas boliviano.

Estas circunstancias obligan a buscar alternativas de mercados potenciales y examinar opciones que hagan factible exportar la gran producción gasífera del país.

Las opciones posibles van desde la apertura de mercados en Perú y Paraguay, hasta mercados de ultramar, con el fin de superar los volúmenes de exportación actuales e históricos y, por supuesto, incluir los volúmenes modestos de GLP a ambos países.

De acuerdo con nuestro análisis, la mejor opción posible sería llevar el gas boliviano al gigante asiático donde existe una aspiración por gas más barato y una carencia del mismo. Así, Bolivia podría convertirse en el gran suministrador en esas condiciones. En la medida que Asia es hoy el motor de la economía mundial, está ávida de conseguir el combustible a precios que podrían ser los que Bolivia requiere para seguir creciendo.

El gas boliviano tiene configuración y ubicación semejante al gas peruano de Camisea, por lo que creemos que se requeriría hacer estudios para la exportación a través del puerto peruano de Ilo. Se tendría que estudiar el net back para determinar el valor de la molécula en boca de pozo y establecer el precio en puertos de China, Japón o Corea del Sur.

Esta ruta supondría construir un gasoducto a través del sur del Perú, controlado por Bolivia, para poder llevar el flujo hasta el mencionado puerto de Ilo. Luego habría que erigir facilidades en Ilo; una planta de licuefacción, algún tipo de almacenamiento y facilidades portuarias para la carga del gas a buques que lo llevarían, licuado, a su destino final.

En el análisis abordado, hay un factor determinante que aún no hemos tocado. Este es el concurso que actualmente está llevando a cabo la agencia de promoción a las inversiones del Perú para masificar el uso del gas natural mediante su distribución por ductos en siete regiones peruanas. YPFB está participando y, entre varios postores, ha quedado como uno de los tres finalistas calificados.

Si YPFB ganase y se le otorgase la concesión, deberá implementar, en cada ciudad, las estaciones de recepción y regulación, redes de acero de alta presión, estaciones de regulación distritales y redes de media presión.

De ganar, y si YPFB se decidiese por la construcción del gasoducto, podría ir colocando parte del gas que va a exportar al Asia en las regiones del Perú e ir recuperando la inversión realizada. Para hacerse de la concesión, es muy importante que YPFB realice estudios muy detallados y presente una propuesta ganadora, porque esto redondearía el negocio.

En conclusión, Bolivia tiene un gran reto en la búsqueda y consolidación de nuevos mercados para su gas natural y un camino seguro es Perú, como destino y como puente hacia los mercados del Asia.

 

Fuente: http://www.eldeber.com.bo/opinion/Peru-alternativa-para-el-gas-boliviano-20190721-9576.html

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