Entrevista Mariana Tavares

El combate a la corrupción y a desvíos en todas las esferas de la economía es uno de los desafíos y metas actuales de empresas y organizaciones. Por esto, los programas de Compliance están tomando cuerpo en el mundo corporativo para que los desvíos de conducta sean reprimidos. Para hablar un poco sobre el tema, entrevistamos en el 33º Congreso de AIGLP, a la socia de Levy e Salomão Advogados, Mariana Tavares.

¿Cuáles son las principales reglas de Compliance que las empresas deben seguir?
La medida fundamental de las empresas debe ser tener un programa de compliance de hecho. Un programa de fachada no será capaz de prevenir los riesgos y de dar la competitividad necesaria para la empresa que lo adopta. Cada compañía necesita de un programa específico, por eso es importante hacer un análisis de riesgo, una investigación interna, que identifique posibles exposiciones para que a partir de ahí, se perfeccionen los controles internos y hacer entrenamiento. El compliance es un compromiso permanente, de todos los días.

¿Cómo usted ve a las empresas de GLP dentro de este nuevo contexto en que el compliance ha tomado más espacio en las organizaciones?
Creo que todas las empresas del sector están cada vez más atentas a esta realidad, haciendo los esfuerzos necesarios y preparándose para atender a las normas, especialmente porque la actuación de los órganos de control, como CADE, están siendo firmes. Por eso, es importante que las compañías, organizaciones y asociaciones implanten sus programas de compliance para estar en sintonía con las actuales exigencias del mercado.

En su presentación, usted mencionó el año 2015 como clave para el cambio en las empresas. ¿Usted cree que las empresas entendieron que necesitan ser más transparentes?
El año 2015, de hecho, fue un marco. A partir de ese período, hubo más represión de CADE a los carteles, con más de 300 mandatos de busca y aprehensión. Hoy, las multas para quien sea sorprendido en alguna irregularidad pueden llegar al 17% de la facturación bruta de las empresas, o al pago de R$ 50 mil a R$ 2 billones para personas jurídicas, sindicatos o asociaciones. Después de ese año, las empresas empezaron a preocuparse más con la cuestión de los riesgos, y el compliance pasó a ser el punto alto de las administraciones. Para un entendimiento práctico, actualmente hay más de cien acuerdos de lenidad en CADE, lo que muestra que las organizaciones están conscientes de sus responsabilidades.

¿Qué es la Ley de la Empresa Limpia?
La Ley de la Empresa Limpia es la ley anticorrupción, que establece la responsabilidad objetiva de la empresa – porque antes se focalizaba en la persona física – y establece sanciones para prácticas corruptas y un programa de lenidad, además de la posibilidad de un programa de compliance mitigar sanciones en el caso de que no sea posible prevenir lo ilícito. La creación de esa legislación ha sido importante, pues se trata de un instrumento más para el combate a las irregularidades en el mercado y ha servido para mejorar la transparencia en todos los sectores de la
economía.

¿Cómo garantizar la efectividad de los programas de compliance?
La efectividad se garante con ese compromiso de todos los días. La primera providencia es hacer un programa que responda a las necesidades de la empresa. En segundo lugar, debe haber un seguimiento de cómo este programa de compliance se está implementado, con canal de comunicación y canal de denuncia de irregularidades. Debe haber inclusive la supervisión de los altos ejecutivos, que dan el tono de ese compromiso, además de entrenamiento para diseminar este programa en la empresa. La participación de los altos ejecutivos es fundamental
para el éxito de un programa de compliance en cualquier organización o empresa. Solamente con el ejemplo que viene de arriba y mucho entrenamiento dichas acciones tendrán la efectividad programada. Cuando la empresa se muestra limpia, transparente y eficiente, esto se transmite a todos y muestra que la empresa adhiere a las reglas de competencia y de represión a la corrupción, al lavado de dinero y a otros ilícitos a la que puede estar expuesta. Por esto, siempre es importante reforzar la necesidad de que todos los del sector de GLP implanten sus programas de compliance.

¿Cuál es su perspectiva en relación al compliance en los próximos años?
Creo que estos programas de compliance han venido para quedarse y la tendencia es avanzar y mejorar. Las empresas están más preocupadas de prevenir todos los riesgos que puedan manchar su imagen y generar todo tipo de perjuicio, especialmente el financiero, y el compliance está ahí exactamente para eso. Con reglas claras y compromiso de los altos ejecutivos, creo yo que los programas de compliance serán la regla en las empresas y tendremos un mercado cada vez más limpio y transparente.

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